Las personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que tienen un historial de ejercicio extenuante tienden a desarrollar los síntomas de la enfermedad a una edad más temprana que aquellas que fueron menos activas físicamente. Sin embargo, la actividad física intensa no aumenta el riesgo general de desarrollar ELA ni afecta la supervivencia de los pacientes, según un estudio publicado en la revista Brain Communications.

La investigación, liderada por científicos del King's College London, analizó datos de dos cohortes independientes en el Reino Unido. La primera incluyó a 139 personas con ELA que donaron sus cerebros al London Neurodegenerative Diseases Brain Bank, mientras que la segunda abarcó a 166 pacientes con ELA y 196 personas sin la enfermedad, procedentes del registro de Enfermedad de Neurona Motora (MND) de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Hallazgos sobre la edad de inicio

Mediante evaluaciones estandarizadas, el equipo dividió a los participantes en cuatro grupos según su nivel de actividad física intensa a lo largo de su vida. En ambas cohortes, los datos mostraron de manera consistente que el ejercicio extenuante se asociaba con una edad de inicio significativamente más joven.

Entre los donantes de cerebro, la edad promedio de inicio fue de 54,2 años para los muy activos, en comparación con los 63,9 años de los inactivos. En el registro de MND, los pacientes muy activos desarrollaron la condición a una edad mediana de 58 años, frente a los 63 años de los menos activos. Los análisis estadísticos indicaron que el riesgo de un inicio temprano de la enfermedad fue entre dos y tres veces mayor en las personas altamente activas.

Supervivencia y otros factores de riesgo

A pesar de la diferencia en la edad de aparición, los modelos estadísticos no revelaron una asociación significativa entre el ejercicio y la supervivencia de los pacientes con ELA. Tampoco se encontró que la actividad física incrementara el riesgo de desarrollar la enfermedad en primer lugar.

En contraste, los investigadores señalaron que las personas con antecedentes de traumatismos craneales —un factor de riesgo bien establecido— tenían un 72 % más de probabilidades de desarrollar ELA. El equipo concluyó que el ejercicio extenuante por sí solo podría estar asociado con una ELA de inicio temprano, posiblemente en individuos predispuestos, mientras que las lesiones cerebrales podrían estar relacionadas con el riesgo general de desarrollo. Los autores enfatizaron la necesidad de continuar investigando cómo interactúan el estilo de vida y otros factores de riesgo en los procesos de la enfermedad.

Fuente: alsnewstoday.com — https://alsnewstoday.com/news/heavy-exercise-tied-earlier-disease-onset-als-patients/

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