Investigadores del Instituto Salk (Estados Unidos) han identificado un mecanismo previamente desconocido por el cual la microglía —las células inmunitarias residentes en el cerebro y la médula espinal— contribuye a la progresión de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Según el estudio publicado en Nature Communications, estas células utilizarían receptores de la familia TAM para detectar y destruir motoneuronas que aún se encuentran vivas, acelerando el daño neurológico.

El sistema TAM y la señal de "cómeme"

El hallazgo se centra en los receptores TAM (Tyro3, Axl y Mer), una familia de proteínas descubierta hace décadas por el autor principal del estudio, Greg Lemke. En condiciones normales, este sistema es esencial para la limpieza celular: reconoce moléculas como la fosfatidilserina en la superficie de células muertas o moribundas y señala a la microglía para que las elimine.

Sin embargo, el equipo observó que en la ELA este proceso se corrompe. Las motoneuronas vivas en la médula espinal de modelos murinos comenzarían a exhibir estas señales de "cómeme" de manera inapropiada, lo que provocaría que la microglía las ataque y fagocite activamente, exacerbando la degeneración.

Evidencia en modelos animales

Para verificar esta hipótesis, los científicos utilizaron el modelo de ratón SOD1, común en la investigación de la ELA. Al eliminar genéticamente las proteínas Axl y Mer (receptores TAM clave), observaron una reducción marcada en la acumulación de neuronas dentro de los lisosomas de la microglía, lo que indica una disminución de la fagocitosis.

De acuerdo con los autores, la ausencia de estas proteínas permitió preservar el control muscular y las motoneuronas, sugiriendo que el bloqueo de esta vía podría proteger al tejido nervioso. No obstante, el estudio advierte que la eliminación total del sistema TAM conlleva riesgos, dado su rol fundamental en la homeostasis inmunológica general.

Implicaciones más allá de la ELA

Este trabajo representa la primera evidencia de que el sistema TAM puede utilizarse para eliminar células vivas, un concepto que trasciende la neurodegeneración. Los investigadores señalan que este mecanismo podría inspirar nuevas inmunoterapias para enfermedades autoinmunes o cáncer, donde se busca eliminar poblaciones celulares específicas.

Desde el punto de vista de la ELA, los resultados subrayan la complejidad del entorno neuroinflamatorio. Si bien el estudio se limita a modelos preclínicos y no constituye una terapia disponible, ofrece una nueva diana molecular para explorar estrategias que modulen la actividad de la microglía sin comprometer sus funciones de limpieza esenciales.

Fuente: salk.edu — https://www.salk.edu/news-release/are-predatory-brain-immune-cells-eating-nerve-cells-in-als/

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