Según informó El Diario Montañés, las primeras ayudas económicas para el cuidado de 24 horas de las personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) contempladas en la ley han comenzado a hacerse efectivas en Cantabria, dos años después de la aprobación de la norma. Los primeros beneficiarios de la comunidad autónoma son Ana Martín y José Antonio San Emeterio, ambos con grado III+ de dependencia extrema.
En julio, Ana Martín y su hermano recibieron el primer pago, de 7.000 euros. La cuantía de la prestación puede oscilar entre 3.200 y 9.859 euros y, en su caso, cubre unas 450 horas de asistencia al mes, es decir, unas 16 horas diarias durante los siete días de la semana. Gracias a ella, cuatro profesionales atienden a Ana durante el día, mientras que su hermano se ocupa de las horas nocturnas.
Un año y medio de trámites hasta hacer efectiva la ayuda
Ana notó los primeros síntomas hace cinco años, cuando empezó a caerse y a perder fuerza en las piernas. Antes de que se le reconociera el grado III+, la familia tuvo que hipotecarse y descapitalizarse para afrontar el alquiler de un piso accesible, la adaptación del baño, una cama articulada, un equipo de ventilación mecánica, una furgoneta, una silla y el material médico necesario. Su hermano calcula que han gastado «lo que vale un piso» desde el diagnóstico, además de recurrir a apoyo no profesional contratado por medios privados.
La familia atribuye la obtención de la prestación a su propia insistencia y al trabajo de la Asociación Cántabra de Esclerosis Lateral Amiotrófica (CanELA). «Fue un año y medio de papeles, de llamar a las mismas puertas una y otra vez», relata José, quien considera que la ley es pionera y que en Cantabria se ha articulado bien para que las cuantías se hagan efectivas. Ana, por su parte, recuerda que otras personas con ELA de su entorno murieron antes de recibir la ayuda.
El primer expediente resuelto en la comunidad
José Antonio San Emeterio, vecino de Ajo, recibió el diagnóstico de ELA el 9 de junio de 2023, después de acudir varias veces al médico por dolor en un brazo, rotura de tendones, dificultad para respirar al tumbarse y pérdida de fuerza en las piernas. Fue una neumóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla quien avisó a la familia de que podía optar a la subvención de la nueva ley, y su caso fue el primero resuelto en Cantabria.
Su mujer, Asunción Revuelta, cuidó de él en solitario hasta que solicitó la ayuda a la dependencia hace un año. Ahora, dos profesionales cubren turnos de ocho horas y ella se encarga de la atención nocturna. La familia adaptó la casa de sus padres, de una sola planta, y ha recibido en préstamo material como el arnés, la cama y la grúa. «Si tú no lo pides y te mueves, nadie va a venir a tu casa a darte nada», señala Asunción, que guarda en un archivador toda la documentación de los trámites realizados.
Una prestación territorial vinculada al grado III+ de dependencia
La ayuda descrita está vinculada al reconocimiento del grado III+ de dependencia extrema y su aplicación corresponde a Cantabria, en España. Las familias consultadas reclaman que las ayudas económicas se extiendan también a las personas que se encuentran en estadios anteriores de la enfermedad.
Los requisitos, cuantías y procedimientos pueden variar en función de la situación individual y de la normativa de cada comunidad autónoma, por lo que conviene verificar la información ante los organismos oficiales de dependencia o a través de asociaciones especializadas como CanELA.
Fuente: El Diario Montañés — https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/primeras-ayudas-ela-llegan-cantabria-cambiar-vida-20260830162214-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fduckduckgo.com%2F
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