Un estudio publicado en Nature sugiere una conexión entre el microbioma intestinal y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La investigación, realizada en ratones modificados genéticamente y complementada con observaciones en personas, fue analizada por tres expertos convocados por el Science Media Centre del Reino Unido, que coincidieron en destacar su calidad y también sus limitaciones.
Qué encontró el estudio
Los investigadores identificaron once cepas bacterianas que parecen influir en la gravedad de la enfermedad en ratones con ELA asociada a la mutación SOD1. Una de ellas, Akkermansia muciniphila, que disminuye con la progresión de la enfermedad, aumentó la supervivencia de los animales cuando se les administró. En la parte humana del trabajo, los autores observaron diferencias en la microbiota de pacientes con ELA respecto de sus familiares sanos y niveles reducidos de nicotinamida en sangre de algunos pacientes.
Los autores del estudio subrayan que estos resultados no constituyen una recomendación de tratamiento. Los expertos consultados coinciden en que se trata de un avance relevante, pero preliminar.
Las advertencias de los expertos
El doctor Luis Emiliano Pena Altamira, investigador del King's College London, valoró la calidad de la investigación, pero advirtió que el modelo SOD1 no representa completamente lo que ocurre en la enfermedad humana. Señaló que sería conveniente repetir los experimentos en modelos más realistas, como los ratones knock-in TDP-43.
Por su parte, el doctor Nikhil Sharma, neurólogo del UCL Queen Square Institute of Neurology, recordó que la relación entre el microbioma y el sistema nervioso es compleja y que aún hay muchas incógnitas. Destacó que su laboratorio está por iniciar un ensayo llamado BIOMAX-ALS, que combinará evaluaciones cerebrales con trasplante de microbiota fecal en personas con ELA.
El doctor Brian Dickie, director de investigación de la Motor Neurone Disease Association, señaló que los hallazgos apoyan la teoría de que ciertas bacterias pueden modificar el curso de la ELA, pero pidió replicar los resultados en otros centros y en otros modelos animales. También recomendó realizar estudios longitudinales más amplios en personas.
Qué significa para las personas con ELA
Los expertos insistieron en que estos resultados no deben interpretarse como una indicación para consumir probióticos, suplementos de nicotinamida o cambiar la dieta sin supervisión médica. La investigación sobre el microbioma en ELA está en una fase inicial y todavía se necesitan estudios más amplios para confirmar si estas bacterias o sus metabolitos pueden tener un papel terapéutico.
El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia que vincula la microbiota intestinal con enfermedades neurológicas, aunque la ELA ha sido menos estudiada que otras como el Parkinson o la esclerosis múltiple.
Fuente: sciencemediacentre.org — https://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-study-on-als-and-the-gut-microbiome/
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