MIT Technology Review informó que Montana finalizó las reglas de un sistema estatal de “derecho a intentar” que amplía el posible acceso a medicamentos experimentales fuera del proceso habitual de aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). La medida permite que empresas soliciten una revisión local después de que un producto haya superado estudios preliminares, incluso cuando todavía no haya demostrado eficacia clínica.

La historia se centra en Brody DeVault, un niño con deficiencia del transportador de creatina. Su familia busca acceder a un tratamiento intranasal desarrollado por Ceres Brain Therapeutics que, hasta el momento, fue evaluado en animales y en un ensayo de fase I con 48 adultos sanos. El compuesto no fue probado todavía en personas con esa enfermedad ni en niños.

Una vía estatal para tratamientos no aprobados

Montana había aprobado una primera ley de derecho a intentar en 2015 y amplió su alcance en 2023 a personas que no necesariamente tienen una enfermedad terminal, siempre que el medicamento haya atravesado una fase clínica inicial. Las nuevas reglas establecen una junta de revisión de tratamientos experimentales y un marco para que clínicas del estado puedan vender y administrar los productos autorizados por ese organismo.

El modelo se diferencia de los programas federales de acceso ampliado porque opera mediante una estructura estatal y contempla el pago directo por tratamientos que continúan en investigación. Las empresas, sin embargo, pueden mostrarse reticentes por la posibilidad de afectar su relación regulatoria posterior con la FDA.

La referencia indirecta a la ELA

Ceres Brain Therapeutics indicó que planea un ensayo de fase II en Francia que incluiría a personas con deficiencia del transportador de creatina y también a participantes con esclerosis lateral amiotrófica. La nota no aporta resultados en ELA ni presenta el fármaco como una opción disponible para pacientes con esta enfermedad.

La relevancia para InfoELA está en el debate regulatorio más amplio: cómo responder a quienes buscan acceso temprano cuando la evidencia todavía es limitada. Los ensayos de fase I suelen centrarse en seguridad, tolerabilidad y dosificación; no permiten concluir que un tratamiento sea eficaz ni que su relación entre beneficios y riesgos sea favorable para otras poblaciones.

Un debate entre urgencia, evidencia y protección

Especialistas en bioética, medicina y regulación citados por MIT Technology Review advirtieron que ofrecer productos no aprobados puede exponer a las familias a daños, costos elevados e incertidumbre. Quienes impulsan estas vías sostienen, en cambio, que las personas deberían poder decidir ante enfermedades graves o poco frecuentes y plazos de desarrollo prolongados.

Por tratarse de una noticia centrada en otra enfermedad rara y en una legislación estatal, la vinculación con la ELA es secundaria. No constituye una novedad terapéutica para la comunidad ELA, sino un antecedente útil para seguir las discusiones sobre acceso experimental y regulación sanitaria.

Fuente: MIT Technology Review en español — https://www.technologyreview.es/article/la-nueva-ley-de-derecho-a-intentar-de-montana-no-puede-llegar-lo-bastante-pronto-para-algunos

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