Un equipo de investigación de la Universidad de Carolina del Sur desarrolló un método basado en nanopartículas para convertir astrocitos en neuronas en el cerebro de ratones con una versión de la enfermedad de Alzheimer, lo que permitió mejorar sus habilidades cognitivas. Aunque el estudio se centró en el Alzheimer, expertos independientes señalan que esta estrategia podría explorarse en el futuro para otras afecciones neurológicas, incluida la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
El mecanismo de la terapia
El enfoque utiliza un fármaco denominado TN-PTBP1, que encapsula anticuerpos dentro de una estructura de nanopartículas capaz de cruzar la barrera hematoencefálica. Una vez en el cerebro, los anticuerpos agotan la proteína PTBP1, la cual actúa como un interruptor que impide que los astrocitos —células con forma de estrella que brindan soporte a las neuronas— se transformen en células nerviosas.
En pruebas realizadas con organoides cerebrales humanos y posteriormente en ratones modificados genéticamente para simular el Alzheimer, las inyecciones intravenosas del fármaco restauraron la capacidad de los animales para construir nidos y navegar por laberintos. El análisis del hipocampo confirmó la aparición de nuevas neuronas.
Posibles implicaciones para la ELA
Si bien la investigación se encuentra en etapas preclínicas y está orientada al Alzheimer, el mecanismo de regeneración neuronal despierta interés en el campo de las enfermedades neuromusculares. Benedikt Berninger, investigador del King’s College London, comentó a New Scientist que, con las pruebas adecuadas, esta tecnología podría tener un efecto significativo en el tratamiento de diversas patologías cerebrales, incluyendo la esquizofrenia, el Parkinson y la enfermedad de la motoneurona, como la ELA.
Próximos pasos y precauciones
Los autores del estudio, liderados por Peisheng Xu, planean realizar más ensayos en ratones utilizando marcadores fluorescentes para rastrear la conversión celular, con el objetivo de probar el enfoque en primates y humanos en los próximos años.
No obstante, los especialistas advierten sobre la necesidad de avanzar con prudencia. Berninger subrayó que es fundamental verificar que las nuevas neuronas se integren de manera segura en las redes cerebrales existentes sin alterar su funcionamiento a largo plazo. Por el momento, los resultados se limitan a modelos animales y no constituyen un tratamiento disponible para personas con ELA ni con otras enfermedades neurodegenerativas.
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