Un análisis reciente publicado en la revista Cell propone un cambio de paradigma en la comprensión de las enfermedades neurodegenerativas. Firmado por investigadores de la Universidad de Pensilvania, el University College London y la Universidad de California en Irvine, el trabajo redefine trastornos como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), el Alzheimer y el Parkinson como expresiones de una desregulación en la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema inmune.

El estudio desplaza el foco desde la neurona aislada hacia una red de interacciones donde la inmunidad no solo responde al daño, sino que modula la salud cerebral. Según los autores, la neurodegeneración puede entenderse como una falla en esta comunicación neuroinmune, en la que se debilitan las señales protectoras y predominan las respuestas inflamatorias perjudiciales.

Tres marcos para explicar la progresión de la enfermedad

Para ordenar esta perspectiva, el ensayo articula tres marcos conceptuales. El primero destaca el impacto de las respuestas inmunes adaptativas originadas fuera del cerebro, como en el intestino. En modelos animales, se observó que linfocitos activados en el tracto gastrointestinal pueden migrar al cerebro y afectar regiones vinculadas a la patología, lo que sugiere que la periferia podría anticipar o impulsar el proceso degenerativo.

El segundo marco se centra en la microglía y los macrófagos de frontera. Lejos de ser células estáticas, estas poblaciones modifican su función según el entorno y pueden adoptar estados patológicos que amplifican la neuroinflamación y la pérdida de sinapsis. El tercer marco incorpora la regulación epigenética y la memoria celular, lo que ayuda a explicar las diferencias en la evolución de la enfermedad entre distintos pacientes.

Genética, epigenética y su vínculo con la ELA

En este último punto, el trabajo destaca el rol de proteínas como TDP-43 y FUS, asociadas a la ELA y a la demencia frontotemporal, que participan tanto en la transcripción neuronal como en la regulación inmune. Además, señala que alteraciones en el gen C9orf72, la mutación más frecuente en ELA y demencia frontotemporal, pueden generar respuestas inmunes hiperactivas antes de la aparición de síntomas neurológicos.

Perspectivas terapéuticas y límites de la evidencia

Este nuevo enfoque abre la puerta a futuras líneas de investigación, como inmunoterapias personalizadas, la modulación del microbioma intestinal y la ingeniería de células inmunes. También plantea la posibilidad de desarrollar biomarcadores dinámicos en sangre periférica para detectar actividad inmunitaria cerebral.

No obstante, los propios autores advierten que muchos de estos mecanismos aún no están completamente esclarecidos en humanos. Si bien el análisis ofrece un marco conceptual prometedor, la comunidad científica señala que es necesario seguir investigando para comprender cómo se desencadenan estos procesos y cómo podrían traducirse en tratamientos modificadores de la enfermedad.

Fuente: infobae — https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/08/20/que-papel-juega-el-sistema-inmune-en-el-alzheimer-el-parkinson-y-otras-enfermedades-neurodegenerativas/

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