Un equipo de investigación de la Universidad de Minnesota presentó datos sobre el uso de 2-aminobenzotiazoles como moléculas coadyuvantes para combatir la resistencia bacteriana a las polimixinas, un grupo de antibióticos de último recurso. El hallazgo fue expuesto durante la reunión de otoño de 2026 de la American Chemical Society (ACS).
Entre las moléculas estudiadas se encuentra Rilu-2, un dímero derivado del riluzol, el fármaco aprobado para el tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Sin embargo, la investigación se enmarca exclusivamente en el campo de la microbiología química y la resistencia antimicrobiana, sin relación con el desarrollo de nuevas terapias para la ELA.
Mecanismo de acción y resistencia bacteriana
Las polimixinas actúan interactuando con la envoltura celular de las bacterias. Como mecanismo de defensa, algunos patógenos modifican su envoltura para repeler el antibiótico y volverse resistentes. El equipo liderado por la microbióloga química Erin Carlson identificó que los 2-aminobenzotiazoles pueden actuar como inhibidores de las quinasas de histidina, enzimas que las bacterias utilizan para detectar cambios ambientales y activar sus mecanismos de resistencia.
Según los datos presentados, estas moléculas logran resensibilizar a las bacterias al antibiótico, devolviendo su sensibilidad a niveles similares a los de las cepas no resistentes. No obstante, los investigadores advirtieron que el mecanismo exacto a nivel molecular aún no se comprende por completo, ya que los ensayos in vitro no replican exactamente el comportamiento observado en las células.
Alcance y limitaciones del estudio
La investigación se encuentra en una etapa básica de exploración de mecanismos de señalización bacteriana. Expertos externos consultados por la publicación Chemical & Engineering News destacaron que, si bien las quinasas de histidina son un objetivo complejo, su estudio es relevante porque estas vías no son esenciales para la supervivencia bacteriana, lo que podría limitar el desarrollo de nuevas resistencias.
Desde el punto de vista de la comunidad de ELA, es importante señalar que el uso del riluzol en este estudio se limita a su estructura química como punto de partida para el diseño de nuevos compuestos antibacterianos. El hallazgo no implica beneficios, nuevos usos clínicos ni avances en el tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica.
Fuente: Chemical & Engineering News — https://cen.acs.org/pharmaceuticals/antibiotics/antimicrobial-polymyxins-adjuvant/104/web/2026/08
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