Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) informaron los resultados de un estudio sobre el uso prolongado e independiente de una interfaz cerebro-computadora en el hogar. El participante, Casey Harrell, vive con ELA y presenta parálisis y disartria severa, pero conserva la capacidad de intentar hablar.

El sistema registra actividad de la corteza motora mediante electrodos implantados y utiliza algoritmos para convertir los intentos de habla en texto. También puede leer las frases con una versión digital de la voz de Harrell, creada a partir de grabaciones anteriores a la pérdida del habla.

Uso cotidiano fuera del laboratorio

Durante casi dos años, Harrell utilizó la interfaz más de 3.800 horas en su casa, de manera casi diaria y sin investigadores presentes. El trabajo publicado en Nature Medicine registró 183.060 oraciones, cerca de dos millones de palabras y una velocidad media de 56 palabras por minuto.

El participante calificó el 92% de las oraciones como correctas o mayormente correctas. En pruebas controladas, la decodificación superó el 99% de precisión con un vocabulario de 125.000 palabras. Además del sistema de habla, utilizó el control de cursor para enviar mensajes y correos electrónicos, navegar por internet y operar su computadora.

Más autonomía para corregir y elegir

Una diferencia relevante frente a demostraciones anteriores fue la posibilidad de evaluar cada frase y corregirla. El cursor podía controlarse mediante actividad cerebral o movimientos oculares, lo que permitió combinar escritura, navegación y comunicación oral sintetizada dentro de un mismo entorno digital.

Los cuidadores recibieron capacitación para preparar el equipo, y después Harrell pudo utilizarlo cuando lo necesitaba. El estudio destaca este paso porque muchas interfaces de investigación dependen de personal técnico y funcionan únicamente durante sesiones de laboratorio.

Una tecnología experimental

Los resultados corresponden a un solo participante dentro de un ensayo clínico de seguridad y viabilidad. La interfaz requiere cirugía, equipamiento especializado y seguimiento, y todavía no es una tecnología disponible de forma general para personas con ELA.

Su importancia está en demostrar que una BCI intracortical puede mantener un rendimiento alto durante un período prolongado y sostener comunicación, acceso digital y actividad laboral en condiciones cotidianas. Eso no modifica la progresión biológica de la ELA, pero puede ampliar autonomía y participación.

El estudio puede consultarse en Nature Medicine (https://www.nature.com/articles/s41591-026-04414-6) y fue presentado también por UC Davis Health (https://health.ucdavis.edu/news/headlines/brain-computer-interface-enables-independent-accurate-communication-for-man-living-with-als/2026/06). La cobertura remitida de Ecoportal está disponible en https://www.ecoportal.net/tecnologia/nih-paralisis-severa/.

https://www.nih.gov/news-events/nih-research-matters/brain-computer-device-helps-man-speak

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