El origen cortical y la patología TDP-43

Un equipo internacional de investigadores, liderado por el Dr. Andrew Eisen de la Universidad de Columbia Británica, publicó una revisión en el Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry que sostiene que la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) esporádica es primariamente un trastorno neurodegenerativo del cerebro humano, impulsado por la neocorteza.

El artículo analiza la patología de la proteína TDP-43, el sello distintivo de la ELA esporádica. Los autores señalan que esta anomalía se restringe inicialmente a áreas corticales y a núcleos subcorticales bajo control directo de proyecciones corticofugas. Esto respalda la hipótesis de que la patología comienza en la propia corteza cerebral y se propaga de manera secundaria a las fibras y sus objetivos monosinápticos, lo que explicaría la degeneración multisistémica característica de la enfermedad.

El sistema corticomotoneuronal y los síntomas tempranos

La revisión destaca el papel del sistema corticomotoneuronal (CM), una red de conexiones directas entre la corteza y las motoneuronas que es única en primates y está muy desarrollada en humanos. Este sistema controla habilidades motoras complejas y adaptativas, como la motricidad fina de las manos, la agilidad al caminar sobre terrenos irregulares, la vocalización y la respiración.

El fallo de estas redes corticales explicaría manifestaciones clínicas tempranas y específicas de la ELA. Los autores detallan cómo la vulnerabilidad de este sistema se refleja en el síndrome de la mano dividida (afectación selectiva de los músculos tenares con preservación de los hipotenares), alteraciones de la marcha y síntomas bulbares. Además, estas funciones dependen de unidades motoras de bajo umbral, donde suelen registrarse las primeras fasciculaciones.

Implicaciones para la investigación futura

Al considerar la ELA como un trastorno primario de la corteza, el artículo propone incorporar el concepto de propagación similar a la de los priones a través de las terminales sinápticas de los axones corticofugos. Este modelo también ayudaría a comprender las anomalías generalizadas observadas en estudios de imagen de la neocorteza y la reconocida relación clínica y patológica entre la ELA y la demencia frontotemporal.

Si bien se trata de una revisión teórica que sintetiza evidencia anatómica, neurofisiológica y de neuroimagen, el enfoque en la primacía cortical ofrece un marco conceptual unificador. Comprender los eventos patogénicos más tempranos en las neuronas corticales podría abrir nuevas vías para la investigación de biomarcadores y el desarrollo de futuras estrategias terapéuticas dirigidas a las etapas iniciales de la enfermedad.

https://jnnp.bmj.com/content/88/11/917

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