La empresa Neuralink obtuvo aprobación regulatoria para iniciar un nuevo estudio que evalúa si su implante cerebral N1 puede utilizarse para controlar un brazo robótico, según informó pharmaphorum. El ensayo, denominado CONVOY, busca ampliar el uso de la interfaz cerebro-computadora (BCI) más allá de la manipulación de un cursor en pantalla.

De acuerdo con la publicación, esta tecnología podría ser relevante para personas con parálisis causada por lesión medular o por trastornos neurodegenerativos, incluida la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Sin embargo, se trata de una investigación de viabilidad y todavía no se han presentado resultados que demuestren eficacia clínica.

Qué probará el estudio CONVOY

El proyecto CONVOY permitirá incorporar participantes del estudio PRIME, que analiza la seguridad y el funcionamiento del implante N1 con hasta cinco personas. Neuralink ha reportado resultados preliminares de los dos primeros participantes que recibieron el dispositivo, según pharmaphorum.

La compañía señaló en X.com que la aprobación corresponde a un nuevo estudio de viabilidad para extender el control por BCI a un brazo robótico asistivo en investigación. En su mensaje, presentó ese paso como un avance hacia la recuperación de la libertad digital y física.

Cómo funciona el implante N1

El implante utiliza hilos de tamaño micrométrico que se colocan en áreas cerebrales relacionadas con el movimiento o la recepción de información sensorial. Cada hilo contiene electrodos capaces de detectar señales neuronales y, por su delgadez, requiere un robot quirúrgico para su instalación.

Actualmente, el N1 se prueba para permitir que personas controlen un cursor mediante señales cerebrales. El paso hacia un brazo robótico ampliaría la funcionalidad, pero la fuente indica que los detalles del estudio son aún limitados y que Neuralink prometió ampliar información más adelante.

Contexto de otras investigaciones

La noticia se produce poco después de que Neuralink anunciara un primer estudio internacional, CAN-PRIME, en Canadá. Ese ensayo incluiría alrededor de seis personas con tetraplejia grave por lesión medular o ELA y evaluará principalmente la seguridad del implante y del procedimiento quirúrgico.

Además de la seguridad, CAN-PRIME medirá aspectos cognitivos —atención, memoria, lenguaje y orientación— y síntomas de ansiedad y depresión. La compañía también recibió estatus de avance de la FDA para Blindsight, otro dispositivo cerebral orientado a restaurar visión, aunque ese proyecto no forma parte del ensayo de brazo robótico.

Fuente: pharmaphorum — https://pharmaphorum.com/news/neuralink-unveils-trial-linking-brain-implant-robotic-arm

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