Un equipo de investigación del Centro Médico Universitario de Utrecht, en los Países Bajos, logró desarrollar y validar un "modo nocturno" para interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) implantadas en personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en etapa avanzada. El estudio, publicado en la revista Scientific Reports (Nature), aborda un desafío crítico para la tecnología asistiva: garantizar una comunicación fiable las 24 horas del día.
El desafío de la comunicación durante la noche
Las interfaces cerebro-computadora permiten a personas con parálisis severa o síndrome de enclaustramiento comunicarse y controlar dispositivos mediante sus señales cerebrales. Sin embargo, hasta ahora la viabilidad de utilizar estos sistemas durante la noche no había sido investigada a fondo. Para una persona que depende de esta tecnología para pedir asistencia, la capacidad de contactar a un cuidador mientras duerme es fundamental para su seguridad y calidad de vida.
Las señales cerebrales cambian con el sueño
El estudio analizó los datos de una mujer con ELA avanzada, cuadriplejía y anartria, que participaba en el ensayo clínico Utrecht NeuroProsthesis. Los investigadores descubrieron que las características de las señales neuronales utilizadas para controlar la BCI varían significativamente entre el día y la noche. La media y la varianza de la potencia en las bandas de frecuencia baja y alta fueron notablemente mayores durante la noche.
Al aplicar los decodificadores entrenados con datos diurnos a las grabaciones nocturnas, el sistema generó activaciones accidentales en el 100 % de las noches evaluadas. Esto se tradujo en un promedio de 245 comandos de clic no intencionales y 13 llamadas de emergencia al cuidador por hora, lo que hacía inviable dejar el sistema encendido con la configuración habitual.
Un modo nocturno fiable para pedir asistencia
Para resolver este problema, el equipo desarrolló una funcionalidad específica para la noche. Este nuevo modo permitió a la usuaria generar una señal fiable para llamar a su cuidador mientras descansaba. Durante un período de seguimiento de aproximadamente un año y medio, el modo nocturno funcionó sin errores en el 79 % de las noches, demostrando que es posible adaptar la tecnología a los cambios circadianos y relacionados con el sueño.
Consideraciones y próximos pasos
Si bien los resultados son prometedores y subrayan la importancia de la fiabilidad continua en las tecnologías asistivas, es importante señalar que el estudio se basó en los datos de una sola participante. La investigación traslacional en interfaces cerebro-computadora requiere más estudios para confirmar que estas estrategias de adaptación nocturna pueden generalizarse a otras personas con ELA y a diferentes tipos de implantes.
Fuente: Nature — https://www.nature.com/articles/s41598-026-44228-7
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