La ronda de inversión

La startup estadounidense Sabi anunció la captación de US$ 50 millones para desarrollar un gorro con sensores electroencefalográficos (EEG) capaz de convertir señales cerebrales en instrucciones para sistemas de inteligencia artificial, sin requerir implantes quirúrgicos. La ronda fue liderada por Khosla Ventures, firma del inversor Vinod Khosla, según informó Exame, con participación de Accel, Initialized Capital y DST Global. De acuerdo con Forbes, la operación valoró a la compañía en alrededor de US$ 600 millones.

Cómo funcionaría la propuesta

El dispositivo, denominado Sabi Cap, combina sensores externos con un modelo de inteligencia artificial entrenado con más de 100.000 horas de registros neurales. La empresa sostiene que sus sensores pueden captar actividad eléctrica cerebral a través del cabello, sin gel conductor ni procedimientos invasivos. El sistema busca transformar palabras imaginadas de manera intencional por el usuario en comandos digitales que se envían de forma inalámbrica a un teléfono o una computadora.

La propuesta se inscribe en el campo de las interfaces cerebro-computador, donde ya operan proyectos como el de Neuralink, centrado en implantes cerebrales. La diferencia que Sabi presenta es comercial: ofrecer un dispositivo que pueda colocarse y retirarse como una prenda, sin intervención médica.

Lo que ya se probó y lo que aún es promesa

El director ejecutivo y cofundador, Rahul Chhabra, declaró a Forbes que un prototipo de laboratorio, similar a un casco conectado por cables, alcanzó hasta un 77% de precisión al transcribir pensamientos en usuarios con más de dos semanas de entrenamiento. Sin embargo, el medio especializado WIRED señaló limitaciones físicas relevantes: las señales captadas desde el exterior atraviesan piel y hueso y llegan atenuadas a los sensores, y los patrones cerebrales varían entre personas, lo que dificulta diferenciar un conjunto acotado de comandos de un seguimiento continuo del lenguaje natural.

La compañía informó que destinará los fondos a ampliar su base de datos, completar el chip propio y fabricar los primeros dispositivos. La presentación de un prototipo está prevista para la feria CES, que se celebrará en enero de 2027 en Las Vegas.

Un antecedente vinculado a la ELA

En el ecosistema de las interfaces cerebrales ya existen aplicaciones asistivas. El artículo de Exame recuerda el caso de Bradford Smith, una persona con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que utiliza un implante de Neuralink para operar su computadora y recurrir al asistente Grok en la formulación de respuestas. Este ejemplo, ajeno al proyecto de Sabi, ilustra cómo la conexión entre actividad cerebral y herramientas digitales puede emplearse en contextos de comunicación asistida, aunque exige distinguir la señal captada de la contribución posterior del modelo de lenguaje.

Fuente: Exame — https://exame.com/tecnologia/bone-que-promete-ler-mentes-com-ia-atrai-investimento-de-us-50-milhoes/

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