Un equipo de la Universidad de Georgia (UGA) presentó un estudio que explora el uso de pequeñas vesículas producidas por células madre neurales como vehículo para administrar oligonucleótidos antisentido (ASOs) en el tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La investigación, publicada en la revista Extracellular Vesicles, fue dirigida por Yao Yao, profesora asociada en la Facultad de Ciencias Agrícolas y Ambientales de UGA, con Yaochao Zheng como primer autor.
El trabajo se desarrolló en el Regenerative Bioscience Center (RBC) de la universidad y contó con la colaboración del equipo de Jie Jiang, profesora asociada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, cuya línea de trabajo se enfoca en el desarrollo de enfoques terapéuticos para la ELA.
El desafío de llegar al sistema nervioso
Los ASOs son fármacos diseñados para interrumpir señales específicas que contribuyen a la enfermedad y constituyen una estrategia emergente para tratar la ELA. Sin embargo, su llegada al cerebro y a la médula espinal enfrenta varios obstáculos: no atraviesan con facilidad la barrera hematoencefálica, las células no siempre los captan y el organismo puede degradarlos antes de que actúen. Por este motivo, en la práctica clínica suelen requerir una inyección en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal.
Vesículas que ya saben cómo llegar
El equipo partió de una línea especializada de células madre neurales desarrollada por Steven Stice, director del RBC. Estas células producen de forma天然的 pequeñas vesículas, sacos llenos de fluido que las células utilizan de manera natural para transportar moléculas entre sí. Las mismas vesículas constituyen la base de AB126, una terapia investigacional de la empresa Aruna Bio que ya avanzó a pruebas clínicas.
Según la nota publicada por UGA Research News, Yao Yao explicó que la idea central fue “en lugar de obligar a un fármaco a encontrar el camino hacia el cerebro, darle un vehículo que ya sabe cómo llegar allí”. La investigadora añadió que las vesículas no solo transportarían el ASO, sino que aportarían sus propios efectos biológicos, potencialmente complementarios al fármaco.
Resultados en modelos animales
En pruebas de laboratorio con células nerviosas, una mayor proporción del tratamiento empaquetado en vesículas logró entrar en las células analizadas en comparación con el ASO administrado por separado. Posteriormente, el equipo probó la administración intranasal en ratones y observó un retraso en el inicio de la enfermedad, mejoras en la movilidad, protección de las neuronas motoras y reducción de la inflamación en el sistema nervioso.
Para distinguir si era el fármaco o solo el vehículo lo que llegaba al tejido nervioso, los investigadores marcaron el propio ASO con un trazador específico. “Pusimos un marcador diminuto en el fármaco ASO, no en la vesícula que lo transporta, para confirmar que era el fármaco el que llegaba al tejido objetivo, no solo el portador”, señaló Yaochao Zheng.
Próximos pasos y financiamiento
Jie Jiang indicó que la siguiente etapa consiste en ajustar la cantidad de tratamiento que alcanza el cerebro y la médula espinal, y probarlo en múltiples modelos de ELA, incluidas neuronas motoras humanas. El estudio recibió recientemente financiamiento adicional del Departamento de Defensa de Estados Unidos y de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). La investigación piloto inicial fue respaldada por Regenerative Engineering and Medicine, una iniciativa conjunta de UGA, Emory y Georgia Tech.
Se trata de un estudio preclínico: los resultados descritos hasta ahora provienen de modelos animales y de células en laboratorio, por lo que todavía no es posible afirmar que la estrategia funcionará en personas con ELA. Su avance dependerá de futuras etapas de investigación.
Fuente: UGA Research News — https://research.uga.edu/news/a-better-way-to-get-als-treatments-into-the-brain/
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