El origen genético y la terapia personalizada
Según informó la revista Nature, un hombre con una forma poco común de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) experimentó una mejoría en sus síntomas y continuó ejerciendo como médico un año después de convertirse en la primera persona en recibir un fármaco diseñado para su mutación genética específica.
La enfermedad del paciente está causada por una mutación en el gen CHCHD10, presente en menos del 1 % de los casos de ELA hereditaria. Esta alteración provoca la acumulación de proteínas y defectos mitocondriales que contribuyen a la muerte de las motoneuronas. El tratamiento utilizado fue una terapia de oligonucleótidos antisentido (ASO), que emplea cadenas cortas de material genético para dirigirse al ARN producido por el gen y reducir la cantidad de proteína tóxica.
Resultados clínicos y biomarcadores
De acuerdo con los resultados publicados en la revista Med, el paciente recibió tres dosis de 50 miligramos y otras tres de 75 miligramos administradas en la columna vertebral entre abril de 2024 y abril de 2025. Tras un año de la primera dosis, no se registraron efectos adversos graves ni signos de deterioro cognitivo.
Además, los niveles en sangre de la cadena ligera de neurofilamentos, un biomarcador de progresión de la ELA, se redujeron hasta alcanzar el rango de referencia normal. Las puntuaciones en pruebas de habilidades motoras, respiración y función neurológica mostraron mejorías, mientras que la cognición se mantuvo estable. Björn Oskarsson, neurólogo de la Mayo Clinic y coautor del estudio, señaló que una mejoría sostenida sin tratamiento es rara en esta enfermedad.
Perspectivas y prudencia científica
Steve Vucic, investigador de la Universidad de Sídney, calificó el hallazgo como un "primer paso emocionante", aunque advirtió que es demasiado pronto para saber si el tratamiento puede detener la progresión de la enfermedad. Se requerirá un seguimiento de al menos dos o tres años más y la prueba del fármaco en más personas para confirmar su eficacia a largo plazo.
Por su parte, Fleur Garton, de la Universidad de Queensland, destacó que las terapias ASO representan el futuro para el 5-10 % de las personas con ELA que poseen una mutación genética conocida. Un aspecto destacado de este caso es la rapidez en el desarrollo del fármaco: mientras que otras terapias antisentido han tardado al menos una década en elaborarse, este tratamiento específico se desarrolló en solo tres años, lo que permitió administrarlo al paciente dentro de su esperanza de vida.
Fuente: Nature — https://www.nature.com/articles/d41586-026-02945-z
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